lunes, 31 de diciembre de 2012

jueves, 7 de junio de 2012

Sastrería Buelta



Quiero compartir con vosotros la historia de la sastrería Buelta, toda una institución en Lavapiés.

Es un cortometraje realizado por  El Viento producciones, Fernando Buelta nos habla de algunos de los objetos imprescindibles que llevan toda una vida junto a él en este rincón entrañable del barrio.











Ver video
ENSERES
EL VIENTO PRODUCCIONES

lunes, 21 de mayo de 2012



¡¡Hola!!


Os presento un nuevo proyecto en Lavapiés, que quiere realizar una plataforma de convivencia y debate de los vecinos del barrio,enfocada al arte urbano, pero también tratará todos los demás aspectos del barrio. 


Pasaros


Su web

Su blog

 

viernes, 7 de octubre de 2011

GENTRIFICACIÓN NO ES UN NOMBRE DE SEÑORA

 



  Del 18 al 20 de Octubre regresamos a Madrid para
impartir el taller gratuíto GENTRIFICACIÓN NO ES UN NOMBRE DE SEÑORA (En
Espacio Offlimits, en C/ Escuadra 11, Lavapiés, lugar donde trabajaremos
la teoría y la práctica con los vecinos, eso es lo que nos gustaría y
estamos buscando colaboraciones o gente interesada), sobre los procesos de
gentrificación y especulación urbanos. Haremos especial hincapié en el
papel de la cultura como capital simbólico y objeto de consumo en estos
procesos. Como sabréis gentrificación es un proceso en el que la población
original de baja renta de un barrio se progresivamente desplazada por otra
de mayor nivel adquisitivo, y los artistas y gente de la cultura muchas
veces son potenciales agentes genrtificadores (el caso del Soho en New
York es tremendamente conocido, de barrio pobre bohemio y artistas a
barrio elitista).

Madrid es una de las ciudades que más lo está sufriendo, con el plan de
rehabilitación del centro, aberraciones como TRIBALL en Malasaña o Madrid
Río/M30. Ahí hicimos el video que os mando aqui, una acción/trabalenguas
por las calles de Puerta del Ángel, tratando de informar a los vecinos,
http://lefthandrotation.blogspot.com 2011/05/abrimos-el-museo-de-los-desplazados.html
Aprovecharemos el taller para presentar nuestro proyecto MUSEO DE LOS
DESPLAZADOS (http://www.lefthandrotation.com/museodesplazados), una
plataforma colaborativa que recoge, desde muchas ciudades del mundo,
registros y documentación de memoria barrial y otros elementos que se
pierden en las ciudades con la gentrificación.

Como comprenderéis, después de vuestra labor, no tiene sentido ir a Madrid
a hablar de un tema como este sin contar con vosotros, así que nos
gustaria mucho conoceros, ojalá pueda ser así...

Más info e inscripciones en
http://www.offlimits.es/maelstrom/2011/10/taller_gentrificacion_no_es_un.html


http://www.lefthandrotation.com/

miércoles, 25 de mayo de 2011

Luis Candelas.El bandolero de Madrid






Luis Candelas.El bandolero de Lavapies


























No es menester indicar, pues es por todos bien sabido, que la necesidad agudiza el ingenio. Esta sentencia bien puede servir de prólogo a las andanzas de cualquier pícaro o vulgar timador, pero no se aplica al caso que tratamos. Nuestro personaje no tenía necesidad alguna de robar ni de delinquir.



Quizás el halo de interés y/o romanticismo que despierta su figura se deba a su aprecio a la vida humana, al no matar a nadie; y al ingenio e inteligencia demostrada en sus golpes. Veamos como un funcionario del Estado, de cómoda clase social, se convirtió en el bandido madrileño más famoso.



En el mes de marzo del año 1806 nace, en la calle del Calvario del castizo barrio de Avapiés (actual Lavapiés), el tercer hijo del carpintero y ebanista Esteban Candelas. Desde el primer suspiro que da, el niño ya parecía tener un destino marcado. Se dice que la comadrona al examinarlo nada más venir al mundo, advirtió una cruz o aspa marcada debajo de la lengua. Se tenía la creencia de que esta marca indicaba que de mayor estaría destinado a ser una brillante e ilustre persona, o bien a ser un ser malvado personaje. La carpintería familiar proporcionaba ingresos que permitían vivir, si no en la abundancia, sí en una situación cómoda a la familia Candelas.








Pese al buen negocio, y a que el pequeño Luis ayudaba en el taller desde pequeño, sus padres apuntaban un futuro mejor para él. Deseando que el día de mañana fuera médico o abogado, le inscribieron el los mejores colegios. De niño, ya empezó a forjarse fama gracias a las “pedreas” del barrio, conocidas por ser batallas campales a base de “pedradas” entre diferentes pandillas, celebradas casi siempre en los aledaños de la Puerta de Toledo. La vencedora era la que acababa menos escalabrada. Se tiene constancia de que esta actividad era muy común entre los niños de la época, siendo sus consecuencias realmente peligrosas. El hecho de capitanear una pandilla, le mereció a Luis el respeto de unos y el odio de otros. De entre los personajes rivales, destaca la figura de Paco “el sastre”, capitán de otra banda similar. A raíz de un titánico duelo con navajas entre Luis y Paco “el sastre”, saldándose con la cara marcada de este último y la victoria de Luis, fue posible la amistad entre ambos. De esta relación surgirá una banda, con la que se iniciaron en el robo y pequeños delitos. Al llegar a la mayoría de edad, y viendo sus padres que Luis no apunta maneras de médico, le convencen para opositar a funcionario de Contribuciones de Madrid. El examen se aprobó con buena nota. Al poco tiempo, ya era jefe de un Departamento con siete personas a su cargo. Su labor consistía en perseguir el contrabando de sedas y tabaco. En estos momentos estamos ante una persona con un importante trabajo, cuantioso salario y mejor posición social.















En 1823, fallece el padre de Candelas. La viuda decide cerrar el taller ante los diferentes oficios de sus hijos. El único futuro que le preocupa, es el de su hijo pequeño. Es importante indicar que Luis Candelas simpatizó desde muy joven, con la causa liberal. Convertido en un liberal activo, este trabajo le permitió obtener información de personalidades del absolutismo sobre sus ingresos, direcciones, actividades, etc. Se cree que esta privilegiada información la filtraba a los liberales de modo clandestino. En 1826, contando con 20 años de edad, será denunciado por su simpatía hacia la causa liberal. Las medidas no se hicieron esperar y se le destina a Coruña, luego a Alicante y más tarde a Santander. Es aquí donde se enamora de una dama de la alta sociedad. La relación va por buen camino pese a estar ella casada. Al tiempo y tras la decisión de ella de romper la secreta relación, nuestro personaje se siente humillado y dolido. Para remediarlo no encuentra mejor modo que ir a buscarla a la Catedral un domingo a la salida de misa. Delante de la muchedumbre abofetea a su amada. Este escándalo hace que Luis se sienta perseguido por la justicia nuevamente, y por un marido despechado, lo que provoca una huida inmediata que le hace embarcar en un carguero hacia Lisboa. En el país vecino estará poco tiempo y, tras cometer pequeños delitos, decide volver a Madrid en 1827. De vuelta a la capital, vuelve a reorganizar su banda con Paco “El sastre” y los hermanos Cusó. Será una etapa caracterizada por pequeños hurtos sin importancia. Por su parte, la madre intenta apartarle de la mala vida. Para ello, acuerda casarle con la hija de unos ricos terratenientes amigos. La moza elegida se llamaba Micaela Sánchez, y como bien merecía la ocasión, se organiza una boda por todo lo alto en la Iglesia de San Cayetano. Al convite acudieron más de cien invitados, siendo una de las bodas más relevantes celebrada nunca en el barrio. Tras el feliz evento, la pareja decide trasladar su residencia a las tierras de ella, mudándose a Zamora. A los pocos meses, surge la añoranza del foro, y Candelas decide volver solo a la capital, abandonando a su esposa. Al retomar las actividades, es detenido y encerrado en la cárcel de El Saladero (ubicada en la actual Plaza de Santa Bárbara). Esta prisión era una de las más famosas de la época, sobre todo por la facilidad con la que se escapaban de ella los reclusos. Al ser fichado, se le tomaron los datos que se muestran a continuación: Filiación nº 427 Nombre y apellidos del sujeto: Luís Candelas Cagigal Apodos o remoquetes que usa: Se ignora. Naturaleza: Madrid Edad: Veintiún años Estado: Casado Profesión u Oficio: Cesante en el ramo de contribuciones Clasificación: Ladrón (“Espadista” y “Tomador del dos” en el proceso) Señas Personales Estatura: Regular Pelo: Negro (sin redecilla) Ojos: Al pelo Nariz: Regular Boca: Grande y prominente de mandíbula. Dientes iguales y blancos. Otras señas particulares No usa ni bigote ni patilla y es de color del rostro, quebrado, aunque de complexión recia y bien formado en todas sus partes.
Como hemos visto, sus “virtudes” consistían en ser espadista, esto es, un “Ladrón que utiliza ganzúas y llaves falsas para robar” (Diccionario de Argot Español, de V. León, Madrid, 1980); y también en ser tomador del dos, o lo que es lo mismo, un “ratero que hurta de los bolsillos” (DRAE). Lo difícil no solo era encontrar a un buen espadista o a un excelente tomador del dos, sino encontrar en la misma persona a un experto en las dos materias. La pena que se le impone es la de reclusión durante 4 años. A los pocos días de recibir la pena, Luis se empieza a aburrir en la prisión y decide escaparse. Desde este momento, nuestro personaje se convierte en un fugado de la justicia, y por tanto, en un perseguido.
A lo largo de los dos años siguientes, la actividad se centrará en las diligencias y carruajes que traen a la capital diversas mercancías de comercio. Candelas sabe que los caminos suponen la principal vía de abastecimiento y comercio para la ciudad. Lo asaltos son cada vez mas frecuentes y el nombre de Luis Candelas empieza a conocerse en toda la zona. Tanto es así que se recupera una ley en desuso para recompensar con una onza de oro “a cada ladrón que se aprehenda”. Por el mismo motivo, se intensifica la distribución de patrullas de Escopeteros Reales por todos los caminos, en lo que es claramente un origen de lo que luego sería la Guardia Civil.
Precisamente una de estas patrullas será la que le detenga en las proximidades de Tarancón, y le conduce detenido a Madrid. A los pocos días, la Real Audiencia le juzga, además de por los innumerables asaltos realizados, por su fuga de la cárcel de El Saladero. Por todo ello se le condena a una pena de trabajos forzados en el penal de Alhucemas durante 20 años.
El traslado al penal lo realizan andando hasta Alicante, en donde embarcarán hasta el destino final. Salen de Madrid a finales de noviembre de 1829. El recorrido es duro, al ir los reclusos esposados, en fila y guiados por una cadena central que los une a todos. Al llegar a Alicante, se alojan en las cuadras de la Casa de Postas. A la noche, Candelas se sirve de una hebilla del cinturón para hacer de buen espadista y liberarse de las cadenas que le retienen. Lo siguiente será provocar un incendio en la cuadra. Ante el fuego, los guardias se dedican a sacar a los reclusos al exterior para evitar que perezcan. Aprovechando el tumulto, Luis se separa del grupo y huye, no sin antes llevarse el dinero de la caja de la posta y una pistola. De nuevo en libertad, toma rumbo a Madrid. Durante el viaje se encuentra con un viejecillo montado en un borrico y que se dedicaba a la venta ambulante. Al verle Candelas, se detiene a hablar con él, y todo lo que escucha son lamentos por la fatiga del animal. Ante esto, el madrileño decide descerrajar un tiro en la cabeza del animal, que cae muerto al instante. Ante la sorpresa y llanto del viejecillo, comprensible por haberse quedado sin herramienta de trabajo, Luis le dice que el animal ya tenía edad de descansar y que por ello le mató. A continuación le entrega al anciano unas monedas de oro para que compre un joven y robusto animal que le ayude más que darle lamentos.














Hechos como el expuesto han dado ese aire romántico al bandido de Madrid, que nunca mató a persona alguna en sus delitos e intentaba en lo posible ayudar al pobre. Al regresar a Madrid, Luis recibe la triste noticia de la muerte de su madre durante su ausencia. La herencia que recibe asciende a más de 62.000 reales para nuestro fugitivo. Esta fortuna hace meditar a Luis, que se ha convencido de lo peligroso de trabajar con las diligencias.
Decide trasladar sus tropelías al centro de la ciudad, y compra una vivienda en la Calle de Tudescos. Ahí fijará su residencia bajo el falso nombre de Luis Álvarez Cobos, y presentándose a la gente con vistosos y caros ropajes, haciendo creer a todos que es Hacendista en el Perú. Por su impecable aspecto y trato exquisito, la gente le cree como un adinerado caballero proveniente de América. La herencia le permitió además el poder abrir una taberna en los aledaños de la Calle de Jacometrezo, para reunirse con sus compinches sin levantar sospechas y poder cambiarse y disfrazarse sin problema. Sería este el centro de operaciones de la sociedad. A partir de ahora, el objetivo es codearse con gente importante que le permita, en pequeños golpes, grandes ganancias. Por ello, empieza a frecuentar cafés y salones como La Fontana de Oro (aún podemos encontrarla en la Calle Victoria) o el Café de Lorencini se encontraba en la misma Puerta del Sol). Será ahí donde conozca al oidor de la Real Audiencia, D. Pedro Alcántara Villancico. Tras varios días de conversación con él, nuestro personaje se percató de que el oidor tenía dos relojes similares, uno de oro y otro de plata, que alternaba cada día. Enterado de esto, un día Candelas le roba hábilmente el reloj y no contento con ello, se dirige rápidamente al domicilio de la víctima. Al abrirle la esposa, Luis se presenta como un amigo de confianza de su marido, dice ir de su parte y que le ha encargado que fuera a su casa a por su otro reloj, ya que el que llevaba encima se ha averiado. Candelas indica además, que su “amigo” está tan ocupado que no puede ir al relojero a dejar el ejemplar averiado. Ante ello, Luis se lo enseña a la esposa y la dice que él se encargará de llevarlo a un relojero de confianza, después de entregar a su marido el reloj que funciona. A los pocos minutos, Candelas baja la calle con los dos relojes en su poder.
Será a partir de diciembre de 1835, momento en el que se constituye la sociedad, cuando se producen los golpes más sonados y más importantes. Fueron muchos y muy sonados. No solo la ciudad oye hablar de él continuamente, sino que las zonas limítrofes también le tienen en boca. La fama le precede por donde va. Empiezan a surgir coplas y chascarrillos sobre sus delitos, algunas incluso idealizándole. Ya es un mito.


Uno de los golpes que más dio que hablar fue el efectuado contra un comercio de efectos religiosos ubicado en la calle Postas, frente a la Posada del Peine, a escasos metros de la Plaza Mayor. Se trataba de uno de los principales proveedores de tejidos con bordados de oro de la ciudad. Una mañana se presentó en la tienda un obispo acompañado de su secretario y un ayudante. Venían en una carroza seriamente decorada con motivos religiosos. El obispo no era otro que un bobo del barrio al que habían convencido para que no hablase en ningún momento. El secretario era Candelas disfrazado, y el ayudante otro compinche de la banda. Al presentarse en la tienda la comitiva, era comprensible la sorpresa generada en el comerciante. Debido al largo y duro viaje realizado, argumentó el “secretario”, que el “Obispo” estaba cansado y requería un sillón para descansar. Por ello, quien habló en todo momento fue Candelas, dejando al “Obispo” sentado para que descansase. El secretario y el ayudante empezaron a pedir piezas de terciopelo, lienzos de valiosísima tela, encajes de oro, y multitud de elementos de valiosísimo valor. Conforme se los iban entregando, el “secretario” los supervisaba y aprobaba, y el “ayudante” los iba cargando en el carro. Cuando el carro ya no aceptaba más carga, los ayudantes cogieron las riendas y se marcharon sin mediar palabra y sin provocar alboroto alguno. Cuando el comerciante empezó a sospechar de la tardanza, y más aún, cuando comprobó que se habían marchado sin el Obispo, llamó al orden. Detenido el Obispo, y a la pregunta de que era lo que sabía, respondió que le habían pagado para que estuviera callado y se quedara dormido en el sillón, sin saber nada más del resto de la operación. Quizás el golpe más importante fue el que dieron unos días después del anterior, en la Calle del Carmen 32, domicilio de Vicenta Mormín, la modista de la reina. El modus operandi fue sencillo, invadieron la vivienda y a continuación, tras amordazar y maniatar a los presentes, se apoderaron de 35.000 reales en efectivo, más de 15.000 duros en telas y vestidos ya elaborados para la casa real.
La alarma social y la presión policial aumentan cada vez más. Luis decide suspender temporalmente las actividades, hasta que vuelva la normalidad. Es en esta época cuando sale con una chica llamada Clara. Ambos deciden marcharse de la capital por un tiempo, y toman rumbo a Valladolid. Será en la capital del Pisuerga en donde será detenido. La mayoría de los historiadores coinciden en que el amor por Clara le llevó a la perdición, al traicionarle ésta tras saber por él de su verdadera condición. Otros historiadores consideran que al llegar a Valladolid fue reconocido por un antiguo soldado que lo identifica y hace detener. En cualquier caso, Luis Candelas es detenido por última vez. Era el 18 de julio de 1837. Tras ser trasladado a Madrid, se le recluye en la cárcel de Corte (situada en el actual Palacio de Santa Cruz, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores). A lo largo de todo el verano de desarrolla el sumario. A los más de 40 delitos de que se le acusa, se le añade el agravante de que es un liberal. La pena se hace pública el 3 de noviembre: Condenado a muerte en garrote vil. Hay constancia de que cuando el tribunal le leyó la condena, le preguntó luego si tenía algo que decir sobre ello. Candelas respondió: - Sí, que, aunque tardía, encuentro la sentencia muy puesta en razón. Pudiera caber la posibilidad de un indulto, pero las expectativas no son optimistas. Ante este futuro tan oscuro, Candelas prepara una carta dirigida a la reina regente, en la que la solicita el perdón. La presión social y política sobre su caso es muy fuerte, y se le deniega el indulto. El 6 de noviembre de 1837 le visten con una casulla amarilla y le conducen, a lomos de un pollino, hacia las afueras de la Puerta de Toledo. La expectación es máxima. La gente se agolpa para ver el espectáculo de cerca.


Al subir al patíbulo, le preguntan por las últimas palabras que quiera decir.


Respondió: - Sé feliz, patria mía.

Y el mito se convirtió en leyenda.



















jueves, 3 de febrero de 2011

Lavapiés, baldosa por baldosa

Viendo la placa de la calle de la Cabeza, uno no cae en la cuenta de que es una infiltrada. Está hecha con los mismos azulejos y el mismo tipo de letra que tantas otras placas que adornan el centro histórico de la ciudad. Pero esta es distinta. En vez de un motivo alegórico, sobre los azulejos hay un dibujo de la realidad: una esquina más de Lavapiés, con su edificio medio en ruinas, sus grafitis, cables colgando, humedades y una señal de STOP llena de pegatinas que anuncian habitaciones por 200 euros. Lo que hay dibujado en la placa es precisamente la esquina de la que está colgada. ¿Qué pasa, que se ha puesto en plan autorreferencial el Ayuntamiento?

"Yo quería reflejar una realidad usando un elemento muy común para poner en evidencia cómo está el barrio", explica Diana Larrea, autora de esta intervención urbana. "Pero las camuflé tan bien que mucha gente ni se da cuenta".


El proyecto se llama Calles distinguidas (www.dianalarrea.com) y ganó un concurso de la asociación AVAM (Artistas Visuales Asociados de Madrid) subvncionado por la Comunidad.

Lo curioso es que en principio era una obra efímera; iban a durar lo que habitualmente dura un grafiti -o lo que dura la Noche en Blanco, con la que coincidían-, pero han aguantado casi seis meses sin que nadie las toque.


"Los operarios municipales han pintado de gris los grafitis de las calles donde están, pero han dejado mis obras", dice la artista, "creo que no lo pillan y dan por supuesto que es cosa del Ayuntamiento".

En la placa original de la calle de la Cabeza, unos metros más abajo, aparece una daga, una cabeza de hombre sobre una bandeja y la cabeza ensangrentada de un carnero. Hace referencia a una leyenda del siglo XVII según la cual un criado decapitó al cura al que servía. Tiempo después compró una cabeza de carnero en el Rastro y cuando un alguacil le dio el alto por el reguero de sangre que soltaba, abrió el paquete y apareció la cabeza del asesinado. Sobre ese Madrid de leyenda cae la fina ironía de Larrea.


"Las placas originales están bien, pero muestran un Madrid idílico, ese casco histórico imaginado como una suerte de Disneylandia para el turista".

Larrea colocó cinco placas a plena luz del día, con una escalera, un taladro y sin permiso. "Lo hicimos con tanto descaro que la policía pasó varias veces pero no nos dijo nada", recuerda la artista.

En la calle Embajadores retrató un maravilloso edificio blasonado que lleva tapiado por lo menos desde que ella llegó al barrio hace ocho años. En Sombrerete dibujó a un subsahariano doblando la esquina, "al verla, un amigo comentó '¡qué moderno el Ayuntamiento que pone inmigrantes en las placas!". En la plaza de Ministriles, los grafitis que Larrea dibujó ya han sido borrados y su placa es el único recuerdo.

En la calle de Rodas no queda ni la placa ni el edificio retratado, que fuera la casa ocupada feminista Eskalera Karakola. Lo derribaron la semana pasada según cuenta el dueño del bar de al lado, que nunca se fijó en la discreta placa insumisa.

"La gente ya solo usa la calle para ir de un sitio a otro y no se fija en nada", dice Larrea, que tiene una teoría sobre por qué tantos meses después nadie ha quitado sus placas: "Porque están en Lavapies, eso es lo bueno y lo malo de este barrio, el descontrol del espacio público... si estuviesen en Serrano no hubiesen durado tanto".

Un poco de historia

- En el siglo XVIII se colocan la primeras placas cerámicas, con el número de manzana en azul cobalto.

- Entre 1880 y 1890 se ponen unas rotuladas en negro sin adornos, la mayoría desaparecidas.

- En el siglo XX, en los treinta y los sesenta, se colocan algunas con elementos decorativos de la Escuela de Cerámica de la Moncloa.



- Entre 1991 y 2003, Álvarez del Manzano pone las placas actuales del ceramista de la escuela de Talavera Alfredo Ruiz de Luna.

- En 2010 Diana Larrea coloca las suyas, con vinilo impreso sobre azulejos.


Publicado en el Pais por PATRICIA GOSÁLVEZ

sábado, 6 de noviembre de 2010

viernes, 1 de octubre de 2010

Tinito La Calma "Esto es Lavapies"



Video musical de Tinito la Calma ... tinito lavapies música del mundo ...

lunes, 24 de mayo de 2010

Calles del barrio:Anton Martin

Anton Martin
Ubicacion
Se halla esta plaza en la calle de Atocha , entre la terminacion de la Calle de la Magdalena y el principio de la del Amor de Dios
Historia
No tiene numeración especial, sino que aprovecha la de la referida calle de Atocha. Aparece con este nombre desde el siglo XVII. Se conservan antecedentes de construcciones particulares desde 1781. En este sitio existió en lo antiguo un portillo, que luego hubo de derribarse para dar más ensanche a la población. Dice León Pinelo que en el sitio que hoy ocupa la plaza de Antón Martín había una ermita de San Sebastián. El curato de Santa Cruz había crecido mucho, y el licenciado Francos, que le gozaba, consintió que de él se hiciese otro para un sobrino que tenía, por lo cual el año 1550 se fundó la parroquia de San Sebastián, extinguiéndose la ermita de su advocación. Hospital de San Juan de Dios.- Según copias de documentos originales que tenemos a la vista, este hospital fue fundado por el venerable Antón Martín en terrenos que fueron de D. Fernando Somonte y su mujer Doña Catalina Zapata, por convenio de 3 de noviembre de 1552 El hermano fundador del hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios fue natural de la Villa de Mira (Mancha) y compañero del glorioso varón San Juan de Dios. Según afirma el maestro Gil González Dávila, para la fundación del hospital el Rey le dio la madera del bosque de Valsain y la princesa doña Juana le hizo muchas limosnas. Su vestido era una túnica de sayal, marchaba descalzo y sin sombrero, ayunaba los más de los días a pan y agua, nunca dejó el cilicio y dio su espíritu al Señor en 24 de Diciembre de 1553, siendo sepultado en el convento de San Francisco, por disposición propia, donde estuvo cuarenta y dos años hasta que fue trasladado al hospital con una de las mayores pompas que vio la corte. El hospital de Nuestra Señora de Montserrat, para los naturales de la corona de Aragón, se estableció en el barrio de Lavapiés el año 1616 en una casa que, con el objeto indicado, había cedido don Gaspar de Ponz. En 1658 se trasladó al punto en que se halla por mejorar de local, diciéndose la primera misa en la iglesia actual el día 1º de Mayo de 1678.
En esta plaza existía una fuente de carácter monumental, diseñada por Rivera, obra que podía considerarse como el colmo de la corrupción en el arte, pero que por esta misma circunstancia era objeto de inapreciable valor. Se tuvo el buen acuerdo de quitarla de la plaza porque embarazaba el tránsito público; pero habiéndola trasladado al barrio de las Peñuelas, quedó olvidada y perdida, como la puerta de Recoletos. El sitio más a propósito para su instalación es, a nuestro juicio, el Retiro, y quizás aún se llegase a tiempo de recomponer los mutilados restos de la fuente y conservarla para estudio de lo que el arte en una época felizmente pasada.

Sobre Anton Martin

Antón Martín nació en la localidad conquense de Mira en 1500. Durante su juventud desempeñó varios empleos en distintas localidades cercanas a Valencia. En ese tiempo recibió la noticia de que su hermano había sido asesinado en un pueblo de Granada. La razón es que no se había casado con la hija del dueño de las tierras para el que trabajaba sino con la mujer a la que amaba. Parece que el hermano de la pretendienta rechazada, en un acto de despecho, acabó con su vida.En consecuencia, Antón Martín decide tomarse la justicia por su mano. Su único afán será vengar la muerte de su hermano. Se echa a la calle y subsiste de la forma más ínfima recurriendo a las artes menos deseables.Es en este momento cuando se produce la conversión milagrosa de nuestro protagonista. Parece ser que Juan de Dios, hombre conocido en Granada por recoger a pobres y enfermos y darles cobijo en su pequeño albergue, se encuentra con Antón Martín y le recomienda que perdone al asesino de su hermano. Esta escena es retratada por P. Manuel Trinchera en su grabado “Juan de Dios convierte al espadachín Antón Martín”.A partir de este momento su vida estará dedicada a la obra de Juan de Dios convirtiéndose en su primer discípulo. Trabajarán juntos durante cuatro años en el Hospital de Granada en favor de los más desprotegidos.

Tras la muerte de su maestro se encuentra deudas que hay que pagar y por eso decide viajar a Madrid. Es en la Corte donde va a encontrar los apoyos necesarios para fundar el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, en la zona de Atocha, más conocido como el Hospital de Antón Martín. Un año después de su puesta en funcionamiento muere.Fue enterrado en 1553 en el Convento de San Francisco. En 1596 sus huesos fueron trasladados a la iglesia del Hospital que él creó. En julio de 1936 dicha iglesia sufrió un incendio quedando totalmente destruida. Curiosamente, el sepulcro de Antón Martín permaneció intacto. Finalmente sus restos mortales descansan en el Hospital Infantil de San Rafael.El Hospital de Antón Martín albergó 200 camas y estuvo dedicado a enfermedades venéreas y de la piel. Funcionó más tres siglos, hasta 1897. Su estado cada vez más ruinoso hizo necesario su traslado al Hospital de San Juan de Dios situado en la Ronda del Doctor Esquerdo. El genuino edificio fue demolido en parte y otra sirvió para instalar el primer cinematógrafo de Madrid, el Cine Doré.






miércoles, 5 de mayo de 2010

Europa en el Mundo de Lavapiés















El día 9 de mayo es el Día de Europa. El hecho de que España ocupa la presidencia de la Unión Europea concede un brillo especial a este día, por lo que EUNIC España, la red de institutos culturales europeos en España, organiza un evento especial el 9 de mayo de 2010. La Fiesta EUNIC España reunirá diferentes actividades para ilustrar la rica cultura y civilización europeas, subrayando su “unidad en diversidad”. Para ello procuramos juntar a los representantes de “Los 27” en España. Nuestro público serán los vecinos y visitantes de Madrid. El domingo 9 de mayo la Fiesta EUNIC España empezará a las 16.00 horas en el barrio de Lavapiés. Habrá distintas actividades culturales en multiples espacios públicos de este barrio, quizás el más multicultural de Madrid: música, teatro en la calle y pasacalles, performances o danza.
Organizan:
EUNIC. Colaboran: El Ministerio de Cultura, la Comisión Europea, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, Obra Social Caja Madrid y la Asociación de Vecinos de Lavapiés (La Corrala)